FICHA DE
LECTURA
Nombre
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Yerko Gutiérrez
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Referencia
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Rodríguez, F. (2014). La Co-enseñanza, una
Estrategia para el Mejoramiento Educativo y la Inclusión.
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Síntesis y principales
conclusiones:
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El autor introduce
señalando que una de las innovaciones que ha establecido el MINEDUC es la
práctica del trabajo colaborativo en los equipos multidisciplinarios. Este
trabajo conlleva un cambio en la organización educativa y en la preparación
de los docentes. Si bien existen distintas barreras para su aplicación, el
texto pretende explicar el concepto de co-enseñanza, para finalmente postular
una forma de implementación de este nuevo proceso educativo.
Según lo propuesto,
la co-enseñanza se enmarca en tres concepciones respecto al trabajo colaborativo:
Los modelos de consulta, los modelos colaborativos y el modelo de equipo. Así,
se define la co-enseñanza como un proceso en el que dos o más profesionales
comparten la responsabilidad de la enseñanza de los y las estudiantes,
trabajando de forma colaborativa. Además, la co-enseñanza implica una gestión
curricular, ya que los profesionales que trabajan deben planificar y evaluar
en conjunto, complementando sus competencias y metodologías en función de una
meta para todos los alumnos.
A partir de esto, se
proponen una serie de componentes para la correcta aplicación de este
proceso, estos son: coordinar el trabajo para lograr metas comunes, demostrar
paridad en el trabajo en conjunto, utilizar un liderazgo distributivo,
realizar un trabajo de colaboración y aceptar críticas y sugerencias del
equipo. Dentro de la misma línea, los beneficios de la co-enseñanza están
relacionados a problemas como la deserción escolar, la inasistencia a clases,
la falta de comunicación y coordinación entre los profesionales, la
fragmentación del currículum y la entrega de apoyos a los estudiantes con
dificultades de aprendizaje, también se han encontrado resultados favorables
en las habilidades sociales y una mejor percepción del trabajo académico,
demostrando un impacto positivo tanto en estudiantes con dificultades del
aprendizaje como en estudiantes sin ellas. No obstante, estos beneficios no
solo se traducen en mejores prácticas para los y las estudiantes, sino que los
y las docentes que trabajan colaborativamente buscan nuevas formas de
enseñar, propiciando una mayor participación y otorgando más oportunidades
para el aprendizaje.
Como se mencionó anteriormente,
el proceso de co-enseñanza necesita una gestión curricular, abordada desde tres
dimensiones: planificación de la enseñanza, es decir, definir las actividades
a realizar y esclarecer los roles, la didáctica de aula, que consiste en
determinar los estilos de enseñanza a utilizar para lograr una diversificación
del aprendizaje, y la dimensión evaluativa, que se enfoca en la evaluación
curricular, en la evaluación de las necesidades educativas especiales y del
propio proceso de co-enseñanza.
Por otra parte,
también se pueden encontrar distintos enfoques del proceso, los que responderán
a necesidades específicas de cada clase: La co-enseñanza de observación,
donde un profesor dirige la clase, mientras que el otro recolecta información.
La co-enseñanza de apoyo, cuando un profesor dirige la clase, mientras el
otro da apoyo individual a los y las estudiantes. La co-enseñanza en grupos
simultáneos, en donde se divide la clase en dos grupos y cada profesor se
hace cargo de uno. La co-enseñanza de rotación entre grupos, que se
caracteriza por la división de la clase en varios grupos, y los docentes van
rotando entre ellos. La co-enseñanza complementaria, que consiste en que un
profesor realiza acciones para complementar lo que el otro profesor indica.
La co-enseñanza en estaciones, en donde los docentes crean estaciones y son
los estudiantes los que rotan. La co-enseñanza alternativa, se refiere a que
un profesor dirige la clase, mientras el otro profesor trabaja con un grupo
más pequeño. Y, finalmente, la co-enseñanza en equipo, donde los educadores
desarrollan la clase de forma simultánea. Además, en el texto se identifican
varios factores que influyen en la co-enseñanza y el trabajo colaborativo,
entre ellos, la falta de tiempo y espacio para planificar, la falta de
coordinación, la sobrecarga de los docentes, la falta de apoyo y la poca
comprensión de los directivos, la cultura escolar y la deficiente formación
profesional para atender NEE. Respecto a los facilitadores del trabajo
colaborativo están: organización del trabajo en torno a metas comunes,
liderazgo distributivo en los colegios, desarrollo de habilidades
interpersonales, entre otros.
Finalmente, en
cuanto a la propuesta de implementación, el autor señala el modelo
operacional de Donoso, destacando la planificación estratégica, la
estructuración de la organización, el control de desempeño y la gestión del
mejoramiento del proceso de co-enseñanza.
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Breve comentario:
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La
co-enseñanza se debería utilizar en todos los establecimientos educacionales,
aunque no haya estudiantes con necesidades educativas especiales, ya que este
proceso permite el complemento entre educadores, pero no solo para apoyar el aprendizaje,
sino que también permitiría una dinámica de clase más didáctica, más
personalizada y en donde se consideren los distintos puntos de partida de los
y las estudiantes. Esto tendría un impacto en todo el proceso educativo, ya
que no se consideraría solo la relación enseñanza-aprendizaje, sino que
también habría un impacto en el desarrollo de los y las estudiantes, lo que
debería ser el fin último de la educación: un traspaso desde un enfoque
centrado en la enseñanza a un enfoque centrado en el aprendizaje y el
desarrollo.
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Citas textuales:
(útiles para ser recogidas
en informes y publicaciones)
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“Otros beneficios de
la co-enseñanza encontrados en los estudiantes son la mejoría de las
habilidades sociales, una mejor actitud hacia el trabajo académico y una
mejor percepción sobre sí mismos” (Rodríguez, 2014 p. 222).
“La complementación
entre los estilos de enseñanza de los docentes otorgó dobles oportunidades de
aprendizaje para los alumnos, percibiéndose un enriquecimiento mutuo a través
del intercambio de estrategias didácticas” (p. 222).
“Es importante que
antes de iniciar el trabajo en las aulas se acuerden las funciones y tareas
que corresponderán a cada miembro del equipo durante todo el proceso
educativo” (p. 229).
“Es importante señalar que los equipos de
gestión deben aprender a detectar cuándo los equipos de co-enseñanza son
exitosos y utilizarlos como mentores para otros equipos con un desempeño
menor, pero también determinar cuándo un equipo es insostenible y debe
desvincularse” (p. 232).
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