martes, 13 de noviembre de 2018


FICHA DE LECTURA

Nombre
Yerko Gutiérrez
Referencia

Rodríguez, F. (2014). La Co-enseñanza, una Estrategia para el Mejoramiento Educativo y la Inclusión.

Síntesis y principales conclusiones:






El autor introduce señalando que una de las innovaciones que ha establecido el MINEDUC es la práctica del trabajo colaborativo en los equipos multidisciplinarios. Este trabajo conlleva un cambio en la organización educativa y en la preparación de los docentes. Si bien existen distintas barreras para su aplicación, el texto pretende explicar el concepto de co-enseñanza, para finalmente postular una forma de implementación de este nuevo proceso educativo.
Según lo propuesto, la co-enseñanza se enmarca en tres concepciones respecto al trabajo colaborativo: Los modelos de consulta, los modelos colaborativos y el modelo de equipo. Así, se define la co-enseñanza como un proceso en el que dos o más profesionales comparten la responsabilidad de la enseñanza de los y las estudiantes, trabajando de forma colaborativa. Además, la co-enseñanza implica una gestión curricular, ya que los profesionales que trabajan deben planificar y evaluar en conjunto, complementando sus competencias y metodologías en función de una meta para todos los alumnos.
A partir de esto, se proponen una serie de componentes para la correcta aplicación de este proceso, estos son: coordinar el trabajo para lograr metas comunes, demostrar paridad en el trabajo en conjunto, utilizar un liderazgo distributivo, realizar un trabajo de colaboración y aceptar críticas y sugerencias del equipo. Dentro de la misma línea, los beneficios de la co-enseñanza están relacionados a problemas como la deserción escolar, la inasistencia a clases, la falta de comunicación y coordinación entre los profesionales, la fragmentación del currículum y la entrega de apoyos a los estudiantes con dificultades de aprendizaje, también se han encontrado resultados favorables en las habilidades sociales y una mejor percepción del trabajo académico, demostrando un impacto positivo tanto en estudiantes con dificultades del aprendizaje como en estudiantes sin ellas. No obstante, estos beneficios no solo se traducen en mejores prácticas para los y las estudiantes, sino que los y las docentes que trabajan colaborativamente buscan nuevas formas de enseñar, propiciando una mayor participación y otorgando más oportunidades para el aprendizaje.
Como se mencionó anteriormente, el proceso de co-enseñanza necesita una gestión curricular, abordada desde tres dimensiones: planificación de la enseñanza, es decir, definir las actividades a realizar y esclarecer los roles, la didáctica de aula, que consiste en determinar los estilos de enseñanza a utilizar para lograr una diversificación del aprendizaje, y la dimensión evaluativa, que se enfoca en la evaluación curricular, en la evaluación de las necesidades educativas especiales y del propio proceso de co-enseñanza.
Por otra parte, también se pueden encontrar distintos enfoques del proceso, los que responderán a necesidades específicas de cada clase: La co-enseñanza de observación, donde un profesor dirige la clase, mientras que el otro recolecta información. La co-enseñanza de apoyo, cuando un profesor dirige la clase, mientras el otro da apoyo individual a los y las estudiantes. La co-enseñanza en grupos simultáneos, en donde se divide la clase en dos grupos y cada profesor se hace cargo de uno. La co-enseñanza de rotación entre grupos, que se caracteriza por la división de la clase en varios grupos, y los docentes van rotando entre ellos. La co-enseñanza complementaria, que consiste en que un profesor realiza acciones para complementar lo que el otro profesor indica. La co-enseñanza en estaciones, en donde los docentes crean estaciones y son los estudiantes los que rotan. La co-enseñanza alternativa, se refiere a que un profesor dirige la clase, mientras el otro profesor trabaja con un grupo más pequeño. Y, finalmente, la co-enseñanza en equipo, donde los educadores desarrollan la clase de forma simultánea. Además, en el texto se identifican varios factores que influyen en la co-enseñanza y el trabajo colaborativo, entre ellos, la falta de tiempo y espacio para planificar, la falta de coordinación, la sobrecarga de los docentes, la falta de apoyo y la poca comprensión de los directivos, la cultura escolar y la deficiente formación profesional para atender NEE. Respecto a los facilitadores del trabajo colaborativo están: organización del trabajo en torno a metas comunes, liderazgo distributivo en los colegios, desarrollo de habilidades interpersonales, entre otros.
Finalmente, en cuanto a la propuesta de implementación, el autor señala el modelo operacional de Donoso, destacando la planificación estratégica, la estructuración de la organización, el control de desempeño y la gestión del mejoramiento del proceso de co-enseñanza.
Breve comentario:





La co-enseñanza se debería utilizar en todos los establecimientos educacionales, aunque no haya estudiantes con necesidades educativas especiales, ya que este proceso permite el complemento entre educadores, pero no solo para apoyar el aprendizaje, sino que también permitiría una dinámica de clase más didáctica, más personalizada y en donde se consideren los distintos puntos de partida de los y las estudiantes. Esto tendría un impacto en todo el proceso educativo, ya que no se consideraría solo la relación enseñanza-aprendizaje, sino que también habría un impacto en el desarrollo de los y las estudiantes, lo que debería ser el fin último de la educación: un traspaso desde un enfoque centrado en la enseñanza a un enfoque centrado en el aprendizaje y el desarrollo.
Citas textuales:
(útiles para ser recogidas en informes y publicaciones)








“Otros beneficios de la co-enseñanza encontrados en los estudiantes son la mejoría de las habilidades sociales, una mejor actitud hacia el trabajo académico y una mejor percepción sobre sí mismos” (Rodríguez, 2014 p. 222).
“La complementación entre los estilos de enseñanza de los docentes otorgó dobles oportunidades de aprendizaje para los alumnos, percibiéndose un enriquecimiento mutuo a través del intercambio de estrategias didácticas” (p. 222).
“Es importante que antes de iniciar el trabajo en las aulas se acuerden las funciones y tareas que corresponderán a cada miembro del equipo durante todo el proceso educativo” (p. 229).
 “Es importante señalar que los equipos de gestión deben aprender a detectar cuándo los equipos de co-enseñanza son exitosos y utilizarlos como mentores para otros equipos con un desempeño menor, pero también determinar cuándo un equipo es insostenible y debe desvincularse” (p. 232).

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