martes, 30 de octubre de 2018

Nombre Estudiante
Yerko Gutiérrez.
Referencia
(formato APA)
Jensen, E. (2004). Capítulo 9: Movimiento y aprendizaje. En Cerebro y Aprendizaje. Competencias e Implicaciones Educativas. (pp. 117-127). Madrid. Narcea S.A. Ediciones.
Síntesis y principales conclusiones:






El autor comienza mencionando que antiguamente se pensaba que el movimiento y el aprendizaje no se podían ligar, sin embargo, hay investigaciones que señalan los fuertes vínculos entre la educación física, el arte y el aprendizaje.
De esta forma también señala que hay épocas donde no hay recursos y se debe elegir qué materias son importantes de revisar y cuáles no, optando por incluir contenidos como matemáticas, ciencias o lectura, dejando de lado aquellos elementos como educación física. Sin embargo, los estudios recientes sobre el cerebro señalan que esto es un error.
La primera evidencia que hubo de la relación entre el movimiento y el aprendizaje fue otorgada por los Leiner, quienes investigaron el cerebelo, destacando que éste ocupa solo una décima parte del volumen que ocupa el cerebro, pero que contiene más de la mitad de todas sus neuronas.
En el pasado se creía que el cerebelo solo procesaba señales del cerebro y las enviaba al córtex, pero esto no era así, ya que también las envía a otras partes, entre ellas el núcleo neodentado, el cual puede tener una función significativa en el pensamiento.
Además, como se cita en el texto, el sistema vestibular (oído interno) y el cerebelar (actividad motora) son el primer sistema en madurar, funcionando como una fuente de recopilación y retroalimentación del movimiento, enviando señales desde el cerebelo hasta el resto del cerebro, siendo fundamental para el sistema de atención y regulación de datos sensoriales, ayudándonos a mantener el equilibrio, transformar el pensamiento en acciones y coordinar el movimiento.
Por otra parte, Strick, también citado en el texto, estableció otro vínculo, y es que la parte del cerebro que procesa el movimiento también está encargada del aprendizaje.
Además, en un estudio sobre el autismo se encontró que los niños presentaban un cerebelo más pequeño y con menos neuronas cerebelares, lo que disminuye la capacidad de trasladar la atención rápidamente de una tarea a otra, ya que el cerebelo filtra e integra información para tomar decisiones complicadas.
Desde la relación entre el desarrollo motor y el aprendizaje se menciona que la zona cingulada anterior es activada cuando se inician nuevos movimientos, uniéndolos con el aprendizaje. De esta forma, estudios de Prescott señalan que, si nuestros movimientos se debilitan, las conexiones entre el cerebelo y otras zonas del cerebro se ven afectadas. Es por ello que gracias a actividades estimulantes se han mostrado mejoras significativas en la atención y la lectura. Si bien muchos educadores conocen esto, lo hacen solo hasta primero o segundo grado, no obstante, la relación entre movimiento y aprendizaje continua durante toda la vida.
Desde el punto de vista de la importancia del movimiento, es posible entender incluso la violencia que pueden ejercer algunos niños, la que está dada por la falta de estimulación temprana entre el movimiento y el placer, lo que llevaría a estos niños a buscar el placer por otras vías. Es por ello que el movimiento es necesario para que los niños se sientan bien. Dado todo esto, hay estudios que han demostrado que los niños que realizan educación física de forma constante tienen mejores resultados académicos que aquellos estudiantes que no lo hacen. De este modo, así como el ejercicio fortalece los pulmones, los músculos y el corazón, también modela los ganglios basales, el cerebelo y el cuerpo calloso, además de aportar oxígeno al cerebro y neurotropinas para mejorar el crecimiento y establecer más conexiones neuronales. Junto a esto, el ejercicio permite la liberación de BDNF, lo que favorece el enlace entre las neuronas y como factor protector contra el estrés. De esta forma, el ejercicio físico es uno de los mejores modos de estimular el cerebro y el aprendizaje.
Respecto a las artes y el movimiento, el autor menciona que enseñar arte a los alumnos también se vincula con un mejor pensamiento visual, resolución de problemas y mayor riqueza de lenguaje y creatividad, además ciertos movimientos estimulan el oído interno, ayudando al equilibrio, coordinación motriz y la estabilización de imágenes en la retina, también permitiendo que los estudiantes se diviertan y generen una conexión con la escuela.
Finalmente, se sugieren una serie de actividades para realizar con los estudiantes, ya sea de fijación de objetivos, drama, teatro y juegos de rol, dinámicas energizantes, laterales y transversales, y ejercicios de estiramiento, con el fin de ocupar todos los recursos disponibles, aprovechando el poder oculto de los movimientos, donde éste se vuelva tan importante como estudiar los libros.
Breve comentario:





Las actividades que impliquen juego y movimiento permiten no solo que los estudiantes aprendan, sino también que lo pasen bien. Lamentablemente algunos alumnos consideran el proceso de enseñanza-aprendizaje casi como un castigo, y esta concepción negativa está dada por el nulo desarrollo de nuevas metodologías de enseñanza por parte de algunos profesores, los que se dedican a exponer la materia desde un enfoque orientado a la transmisión de conocimientos, más que a la construcción de pensamiento. Es por ello que la incorporación de actividades lúdicas, que impulsen no solo el aprendizaje de contenido, sino también las relaciones interpersonales, el compañerismo, el aprender haciendo, etc. Deberían estar como base fundamental de los currículos académicos.
Citas textuales:









“Por esto hay un valor en los juegos que estimulan el oído interno como el vaivén, el balanceo y el salto" (Jensen, 2004, p. 119).
“Las artes y las actividades deportivas no son banalidades. Son formas importantes de pensamiento y modos acertados de comunicarse con el mundo (…)” (Hannaford, 1995, en Jensen 2004, p 126).
“La actividad física es esencial para promover el crecimiento normal de la función mental” (Pollatschek y Hagen, 1996, en Jensen, 2004, p. 126).
“Necesitamos utilizar mejor nuestros recursos en modos que aprovechen el poder oculto del movimiento, de las actividades y los deportes” (Jensen, 2004, p. 127).

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