miércoles, 17 de octubre de 2018

Ficha de lectura

Nombre Estudiante
Yerko Gutiérrez Espinoza.
Referencia
(formato APA)
Onrubia, J. (2009). Capítulo 3: Transformar para Adaptar, Adaptar para Incluir: Una mirada Psicoeducativa a la Educación Inclusiva. En La educación inclusiva, de la exclusión a la plena participación de todo el alumnado (pp. 49-62). Universidad de Barcelona.
Síntesis y principales conclusiones:






El autor comienza con una introducción, señalando que las legislaciones e ideas en respuesta a las necesidades de alumnos con dificultades en el aprendizaje escolar han aumentado desde la formulación de conceptos como integración escolar y necesidades educativas especiales en las décadas de los 60 y los 70.
No obstante, se considera que las finalidades de desarrollo y socialización que propone la educación escolar deben extenderse a todos los alumnos, a través de la adaptación de los recursos. Es así como propone que las necesidades de los estudiantes dependen de su relación con el contexto, señalando que todos requieren de apoyo para lograr sus metas escolares. Por ello, se introduce la noción de educación inclusiva, que ha cambiado la perspectiva de la enseñanza para estudiantes con dificultades en el aprendizaje, pasando desde un foco centrado en las condiciones personales hacia una mirada a las condiciones del aula para promover el desarrollo, facilitando el apoyo para el progreso educativo de todos los alumnos, transformando de manera global la escuela y los sistemas educativos, para responder a la diversidad y promover el éxito de todos los estudiantes.
Al continuar, se hace referencia al texto index for inclusion, donde se menciona la sustitución del concepto “necesidades educativas especiales” por el de “barreras para el aprendizaje y la participación”, haciendo alusión a un modelo social de explicación de las dificultades del aprendizaje y la discapacidad, considerando la relación entre el alumno y su contexto, proponiendo que las problemáticas son desde la interacción entre cultura, actitudes, políticas y prácticas discriminatorias. En esta misma línea, el autor realiza una comparación entre este modelo social y la concepción interaccionista de las diferencias individuales, la que considera que las características personales dependen de factores intrínsecos y extrínsecos, permitiendo que éstas sean cambiantes y puedan modificarse dependiendo de la interacción entre la persona y su entorno. Desde este punto de vista, el aprendizaje escolar se daría por las capacidades individuales de los alumnos, pero sobre todo, por la ayuda que reciban y las características del contexto.  Pero, para entender esto, el autor plantea que es necesario una concepción más general del desarrollo psicológico de las personas, considerando el carácter interactivo, cultural, social y contextual de este desarrollo. De acuerdo con esto, el desarrollo psicológico no responde a un despliegue de capacidades preconcebidas, sino que es un proceso social, en donde los factores intrínsecos están influenciados por la interacción con otros y el contexto.
En esta manera de entender el desarrollo, se nos presenta que el aprendizaje y las trayectorias que éste tiene son diversas en cada persona. Es por esta razón que al observar la diversidad de estudiantes y sus distintos puntos de partida en el aprendizaje escolar podemos ver de igual forma nuestra construcción psicológica como seres humanos. Por ello se espera que los estudiantes sean diversos en sus formas de aprender, en sus potencialidades y en sus relaciones contextuales, lo que implica que esta interacción no es estática y les permita aprender en diferentes maneras y momentos.
Por otra parte, señala que los sistemas educativos han tratado de afrontar la existencia de estudiantes diversos con distintas estrategias, algunas orientadas a excluir a estos alumnos por no contar con las aptitudes necesarias para el aprendizaje, estableciendo currículos alternativos en función de sus supuestas capacidades. Otras considerando que todos los alumnos alcancen objetivos comunes, sin adaptar la enseñanza, sino realizando intervenciones específicas sobre estudiantes con dificultades, para que sean ellos quienes se adecúen. No obstante, estas estrategias no responden a la educación inclusiva. Por esta razón, la metodología más consistente supone combinar los objetivos y aprendizajes comunes para todos los alumnos, con la adaptación de las formas y métodos de enseñanza. Esto se define como enseñanza adaptativa, la que se caracteriza por considerar los mismos objetivos para todos los alumnos, de manera que todos puedan alcanzarlos, ofreciendo una amplia gama de ayudas, apoyo y formas de enseñanza diversas y flexibles.
De esta forma, las prácticas educativas son claves en la construcción de las capacidades psicológicas, pues son el enlace entre las personas en desarrollo y las competencias, saberes e instrumentos culturales, siendo la función fundamental de la escuela asegurar el aprendizaje necesario para el desarrollo de las personas, mediante la adaptación de las formas de enseñanza, ya que éstas no pueden considerarse como absolutas para todos los estudiantes, sino que se valoran de acuerdo al grado en el que se ajustan a las características de los alumnos. A partir de esto, se señala que la enseñanza más eficaz es la que considera los puntos de partida, no solo académicos, sino en general, además de proponer retos y ofrecer instrumentos y apoyos para superarlos. Es así como se concibe que la adaptación de los recursos es enriquecer y ampliar las ayudas, modificando las condiciones y creando contextos en el aula que apoyen los contenidos y promuevan el aprendizaje. Desde este enfoque, la respuesta educativa a la diversidad debe combinar desde la adaptación de la organización hasta los currículos. Por ello, las decisiones institucionales son importantes, ya que pueden favorecer o perjudicar una respuesta adaptativa e inclusiva a la diversidad.
Para finalizar, el autor menciona las características de los centros educativos y aulas inclusivas, siendo éstas, en el caso de las instituciones: la presencia de un proyecto educativo global, considerando la diversidad como eje fundamental, un alto compromiso de los profesores, aulas que favorezcan el aprendizaje, liderazgo por parte de la coordinación, una planificación cuidadosa, aprovechamiento de las diversas formas de apoyo, una fuerte relación entre la escuela y su entorno y contar con apoyos externos. En el caso de las aulas, se deben plantear espacios para realizar actividades relevantes, seguros, tanto personal como afectivamente, que permitan la participación, con diversidad cultural y actividades diversas y simultáneas, que promuevan la cooperación entre alumnos y el aprendizaje autónomo y autorregulado, utilicen recursos externos al aula, entre otras cosas.
A pesar de lo anterior, en la realidad es difícil encontrar espacios que cuenten con estas condiciones, sin embargo, se propone que sean cambios de manera progresiva, que consideren la diversidad institucional, tomando en cuenta a quienes participan de estas instancias, usando estrategias colaborativas para el diseño y desarrollo de planes de mejoras.
Breve comentario:





La educación inclusiva representa un verdadero desafío para el sistema educativo. Muchas instituciones se hacen llamar inclusivas, sin embargo, como se menciona en el texto, las estrategias que utilizan son currículos diferenciados para los alumnos y alumnas, mas no resguardan un verdadero aprendizaje de los y las estudiantes. La verdadera inclusión debe partir desde un cuestionamiento a las bases de modelos de enseñanza, que solo se basan en una relación enseñanza-aprendizaje, desconsiderando una serie de factores que podrían afectar en dicha relación y que, no refleja un desarrollo en las personas. La incorporación del contexto de cada estudiante debería ser fundamental a la hora de diseñar e implementar modelos educativos que permitan el desarrollo en conjunto de todo el alumnado.
Citas textuales:
(útiles para ser recogidas en informes y publicaciones)








“(…) la valoración de las capacidades de un alumno para afrontar un nuevo aprendizaje no puede realizarse sin ponerlas en relación con las exigencias de la situación educativa y con los apoyos que esa situación pueda prestarle” (Onrubia, 2009 p. 52).
“Que los alumnos sean diferentes, que presenten puntos de partida diversos ante cualquier aprendizaje escolar, es consustancial a la forma en que las personas nos construimos psicológicamente como seres humanos” (Onrubia, 2009 p. 53).
“Lo esperable en cualquier situación educativa, por tanto, es que los alumnos sean diversos, que cada uno de ellos presente una combinación única y personal de potencialidades para aprender (…)” (Onrubia, 2009 p. 53).
“(…) adaptar supone más bien enriquecer, ampliar y multiplicar las ayudas disponibles a los alumnos y las formas concretas de llevar a cabo esas ayudas” (Onrubia, 2009 p. 57).

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